24
Julio, 2014
Luis Carriles / El
Economista
Los primeros efectos que habrá en la
Comisión Federal de Electricidad (CFE), tan pronto como se ponga en marcha su nueva ley así como la Ley de la Industria Eléctrica, son la separación de los negocios de generación, transmisión y distribución.
De
ACUERDO
con funcionarios de la paraestatal, lo que se va a hacer es que cada una de las áreas tendrá su línea de negocio aparte y para ello es que estarán facultados para crear nuevas subsidiarias que puedan atender el negocio. Una de las áreas se va a llamar de transportistas y lo que pretende hacer es una descentralización del servicio de energía.
Pese a los cambios, la CFE se queda como el principal jugador del sector, pero a través de un acceso no discriminatorio y equitativo porque el Centro Nacional de Control de la Energía (Cenace) será separado de la paraestatal y actuará como un organismo operador independiente y lo mismo dará paso a la energía de generación privada como a la de la CFE o al acceso a las redes de transmisión privadas que pueda haber.
Habrá la opción de que alguien pueda
CONTRATAR
el servicio como si fuera un carrier igual que en Estados Unidos, las líneas que llevan la luz a una colonia y la energía que se transporta pueden ser de empresas distintas y ya el consumidor escoge quién le vende la energía.