
Lo que propuso Peña fue abrir las puertas a la explotación, por parte de los extranjeros, de nuestros recursos y nuestra gente, alentando el saqueo de nuestras riquezas y el uso de técnicas de comprobada devastación ambiental. El lugar en el que se dio a conocer la iniciativa es simbólico, pues el mexiquense López Mateos nacionalizó la electricidad en el siglo XX, y en su período se aprobó la prohibición de concesiones y contratos a empresas privadas. Ahora, 50 años después, otro mexiquense (Peña), en pleno siglo XXI, trata de revertir la historia para instalarnos de vuelta en el siglo XIX, en pleno porfiriato, abriendo al ciento por ciento la electricidad a la inversión extranjera; y la exploración, perforación, extracción, distribución, almacenaje y refinación petroquímica, para entregar el más grande negocio a corporaciones extranjeras y nacionales.
Peña, que juró “guardar y hacer guardar la Constitución [Política de los Estados Unidos Mexicanos]”, la pisotea y la mutila al proponer la existencia de “contratos de utilidad compartida” con las grandes corporaciones privadas, extranjeras y nacionales, modificando el sexto párrafo del Artículo 27 y el cuarto del Artículo 28 de la Carta Magna, negando el derecho de México a mantener la propiedad exclusiva y el control de sus sectores estratégicos que deben ser monopolio del Estado.
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Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/08/25/sector-energetico-exclusivo-de-la-nacion/